Si quieres subir de rango en TFT, aprender a armar una composición como es debido tiene que estar en tu radar. Cada partida es distinta: te van a llover unidades, objetos y augments que pueden mejorar tu build, y saber qué hacer con todo eso es justo la habilidad que te separa del paquete. La buena noticia: no es tan complicado como suena.
Plan de juego general
Antes de colarte en una partida, date una vuelta por el meta y mira qué composiciones están terminando en top 4 con constancia. Elige 2 o 3 composiciones directas, de esas donde solo necesitas asegurar 1 o 2 unidades clave. Nada de cosas exóticas todavía.
El clásico consejo para empezar: composiciones simples con un rasgo principal y uno complementario. Te simplifican la vida un montón. Si te lanzas de una a comps con más de 2 rasgos, lo más probable es que te pierdas intentando juntar demasiadas cosas a la vez y termines quemando LP partida tras partida.
Componentes de objetos
Casi toda composición gira alrededor de un carry que reparte el grueso del daño desde una posición segura. Tu trabajo es armarle los objetos completos que necesita para volverse imparable, dejando algo de espacio para objetos opcionales que contrarresten composiciones específicas. Igual que con las unidades, no te pases de 5 objetos planeados: intentar construir todo termina con tus componentes tirados en la banca y tú sin saber qué hacer con ellos.
Apunta a agarrar en el carrusel los componentes que te completen un objeto, y ajusta el plan según lo que ya tengas. ¿Ya le pusiste una B.F. Sword a tu carry? Busca Sparring Gloves, Negatron Cloak u otra B.F. Sword en el próximo carrusel y arma algo que duela. Eso sí, mantén las opciones abiertas y no te cases con un solo objeto: si un rival te roba el componente que querías, vas a terminar con un componente subóptimo que no le sirve a nadie.
Augments
El sistema de augments del set actual es directo y puede empujar tu composición de varias formas: daño extra, un emblem para sumar unidades con cierto rasgo, u otros efectos bien potentes. Ten en mente 3 augments que quieras priorizar para las comps que vas a jugar y elígelos cuando aparezcan. Si no aparece ninguno, ve por lo simple: los que simplemente te dan más daño casi nunca son mala opción.
Posicionamiento
Dos jugadores con las mismas unidades y los mismos objetos pueden tener resultados opuestos si uno sabe posicionar su tablero. Cada composición tiene sus particularidades, pero hay un par de básicos que sirven en casi cualquier partida:
- Pon tus unidades de frontline en las primeras filas para que alcancen antes a los enemigos y los mantengan ocupados mientras tus carries hacen daño
- Coloca tu carry principal en la última fila, cerca de una esquina, y protégelo con unidades en cada hex adyacente para que nadie se cuele hasta él
- Deja una unidad de relleno en el lado opuesto del tablero, delante de donde va a estar tu carry, para que funja de cebo ante efectos de objetos o habilidades clave del rival
Ojo con lo que juegan tus rivales: a veces conviene separar tu frontline para no comerme todo el daño en AoE o el CC de una sola habilidad. Y si alguien lleva Zephyr, el objeto que saca del tablero a una unidad del lado contrario por 5 segundos, reza. Un Zephyr bien colocado puede mandar al limbo tu composición sin despeinarse.
Nota final
Aunque armes el build perfecto con las unidades, componentes y augments que querías, ninguna partida es igual a la anterior. Puedes quedar primero en una y último en la siguiente; es TFT, así es la vida. Lo que importa es insistir con las mismas tácticas hasta que armar una buena composición te salga en automático. Ahí es cuando el ladder empieza a moverse.