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Cómo dar (y recibir) críticas constructivas

Dar y recibir críticas constructivas en vez de puro flame es una skill más importante de lo que parece. Te contamos cómo dominarla.

RileaPublicado 2 de julio de 2021

Es una verdad universal que a nadie le gusta que le digan que se equivocó. Pero aceptar los errores es la única forma de mejorar, sobre todo en un juego tan complejo como LoL. Saber dar y recibir críticas constructivas —en vez de puro flame— es una skill que vale oro.

Deja el ego en la puerta

Escuchar críticas constructivas requiere dejar el ego de lado y aceptar que, aunque duela un poco, al final te va a hacer un mejor jugador. Si un compañero te señala algo, recuerda que la mayoría de las veces no lo hace para flamearte, sino para ayudarte a mejorar y hacer más fuerte al equipo. Ahí está la clave: equipo primero, ego afuera de la partida.

El timing lo es todo

Después de una derrota todos andamos con los ánimos por el piso y necesitamos desahogarnos de alguna manera. Pero descargar tu frustración sobre tus compañeros no soluciona nada y solo genera un ambiente tenso. Son justo esos momentos en los que el feedback termina siendo flame en vez de crítica constructiva, porque las emociones nos ganan y la racionalidad se va de vacaciones. Por eso, lo mejor es no dar feedback justo después de una derrota: toma un momento para enfriarte y habla con tu equipo de lo que salió mal más tarde. Cuando baje el polvo, es mucho más probable que el feedback se dé y se reciba de forma productiva.

Lenguaje y tono

El lenguaje que usas cambia por completo cómo se recibe el feedback. Compara estas dos frases: "nuestro macro es un desastre y siempre perdemos los objetivos" y "creo que podemos jugar mejor alrededor de los objetivos". Dicen lo mismo, pero la segunda está formulada de forma más positiva, así que es más probable que tu equipo la escuche. Puedes haber identificado el problema exacto y saber perfectamente cómo arreglarlo, pero si no lo transmites de forma constructiva, el mensaje se pierde entre la frustración y el rencor.

En resumen

Hay una línea muy fina entre la crítica constructiva y el flame. Pon al equipo primero, mantén las emociones bajo control y elige bien tus palabras.

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